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Una vez más visito este, mi país favorito, con la diferencia que ahora voy por motivos de trabajo, guiándo a un grupo de profesores y estudiantes de arquitectura, ávidos de visitar las creaciones del arquitecto Le Corbusier. El itinearario fue Amedhabad, Agra, Chandigarh y Delhi. El calor en esta época se hizo de notar y sudamos lo indecible. La India sigue siendo ese país que se resiste a los cambios pero no con una actitud violenta y fanática sino que, símplemente sus antiguas tradiciones son más poderosas que su bomba atómica. Estoy seguro que no será mi última visita a este país, totálmente recomendable para aquellos que quieran sentir algo en su corazón.
Una vez más visito este, mi país favorito, con la diferencia que ahora voy por motivos de trabajo, guiándo a un grupo de profesores y estudiantes de arquitectura, ávidos de visitar las creaciones del arquitecto Le Corbusier. El itinearario fue Amedhabad, Agra, Chandigarh y Delhi. El calor en esta época se hizo de notar y sudamos lo indecible. La India sigue siendo ese país que se resiste a los cambios pero no con una actitud violenta y fanática sino que, símplemente sus antiguas tradiciones son más poderosas que su bomba atómica. Estoy seguro que no será mi última visita a este país, totálmente recomendable para aquellos que quieran sentir algo en su corazón..
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