Todo gran camino comienza con un sólo paso.

Mahatma Ghandi

sábado, enero 24, 2009

FOTOS IMPERIO KHMER

.
Desde mi regreso del sudeste asiático llevo la ingente tarea de ordenar, retocar y reencuadrar las tropecientas fotografías que hice. Esto es algo que parece que nunca voy a acabar pues por el momento sólo llevo el 25% de las fotos colgadas en mi álbum. De cualquier manera, quiero compartirlas con vosotros así que os voy a dejar aquí el enlace, además de algunos ejemplos, para que los que deseaís verlas podaís entrar en mi álbum e incluso copiarlas si es que os gustan.
Sin otro particular me despido (jo que formal me quedó...).

Saludos
Gundi
-------------------------------------------------------------------------------

martes, enero 20, 2009

ENTREVISTA EN EL PERIODICO

.
Estando este año de viaje por la India, un buen día abro el correo y me encuentro que una periodista del periódico la Nueva España se interesa por mi trabajo de guía. En el correo me hace una entrevista bastante completa que yo relleno y le envío. Este domingo pasado ha salido impresa y ya está también la edición. Aquí os pongo el enlace por si lo quereís ver. No puedo ocultar que hace ilusión verse en un periódico la verdad, aunque el título que le han puesto no me convenza.
Gundi.


martes, enero 06, 2009

NOCHEVIEJA 2009

.
Esto se sale un poco del tema viajes y excursiones pero como decía un profesor mío: "Entre col y col, lechuga" Aquí os dejo un minivídeo de dos personas muy queridas por mí que, tras muchas botellas de sidra trabanco, nos amenizaron la Nochevieja con tortura musical.

Gundi ;)


sábado, enero 03, 2009

EL ITALIANITO

.
No sabía gran cosa de él, sólo que nos conocíamos desde hace más de 15 años, la primera vez que lo ví corría el año 1993, yo tenía 22 o 23 años y acababa de llegar a Delhi, era mi primer gran viaje a otro continente y tenía la inocencia del novato y las ansias del nuevo explorador que llevaba dentro. Todo el mundo me decía cuidado con el agua, siempre embotellada, y la comida muy hecha en India u os buscaís problemas.

Salimos del antro-hotel donde nos alojabamos mi amigo Mayer y yo y nos fuimos a desayunar a la calle, entramos en una especie de tasca hindú y allí nos encontramos con el "Italianito";
Era un camarero indio moreno, menudo y bajito, la cara surcada de arrugas y llevaba una camiseta con miles de desayunos impregnados en ella. Se movía fugaz entre las mesas del supuesto restaurante de unos 10 metros cuadrados, hablaba un inglés malisimo pero, no sé porqué, yo me entendía con él a la perfección. Nos caímos bien al instante, le pedimos un "Banana Lassi" una especie de yogur con platano que es típico aquí. Lo primero que vimos fue como sacaba una enorme piedra de hielo de un arcón de plástico y la molía a martillazos, acto seguido introducía los pedazos en una batidora para después rellenarla con leche y platanos, lo molía todo y nos servía aquel brebaje harto sospechoso. Lo miramos con recelo y nos lo bebimos, estaba de muerte!! Acababamos de aterrizar en India y ya habíamos probado el agua no embotellada.

El italianito nos miraba divertido, me clavaba los ojos como sólo un indio es capaz de hacerlo y acto seguido se marchaba rápido partiendose de risa, no se porque le hacíamos muchisima gracia.

A raíz de aquella simpática experiencia, al Italianito lo bauticé así porque me recordaba al típico italiano de las películas neorrealista con su camiseta sucia trabajando en un restaurante digamos napolitano. Volvimos todos los días a desayunar alllí mientras estuvimos en Delhi.

Al año siguiente volvía la India y lo fuí a visitar de nuevo, él se seguía partiendo de risa conmigo y yo con él. De esta manera tan simple surgió una amistad.

En el año 1999 regresé a Delhi con otro amigo y lo primero que hice fue pasar a verlo, el hombrecillo me miró de soslayo al entrar en el antro y de pronto dijo YOU!!! (TÚ) y una sonrisa de oreja a oreja apareció en su rostro, habían pasado 5 años. Mi compañero se moría de la risa con el Italianito, nos arrojaba los platos de comida en vez de servirlos, nos miraba divertidos de arriba abajo y salía corriendo a la cocina carcajeandose, de nuestras ropas, de mi pelo cada vez menos abundante, o de como usabamos los cubiertos para comer.

Cuatro años más tarde en 2003 regresé a la India con mi compañera y por supuesto volví al restaurante, me presenté allí y nada más verme, el Italianito se me echó encima y me abrazó riendose , mi compañera de viaje no daba crédito a sus ojos. Charlé con él un poco le pedí el consabido banana lassi y lo encontré un poco más viejo, más ajado y oliendo a alcohol, pero seguía teniendo esa mirada pícara y la sonrisa burlona.

Este año 2008 regresé a la India y mi compañera y yo nos encaminamos directamente a la tasca a ver a nuestro amigo que, tan buenos desayunos, nos hacía pasar. Esta vez le llevabamos fotos de veces anteriores y seguro que la sorpresa sería agradable. Llegamos de noche y preguntamos por él, nos atendió el dueño del negocio, un indio enorme gordo y bigotudo, le fui a preguntar por el italianito y me di cuenta de que no sabía su nombre real, entonces le enseñé las fotos y de pronto al dueño le cambió la cara, se puso serio, me miró a los ojos y me dijo a la vez que hacía un gesto con la mano: "Se ha ido al cielo".
Mi compañera y yo nos miramos sorprendidos y rápidamente nos inundó la tristeza. "¿Se ha muerto?" pregunté yo. "Sí", me contestó, "en el 2004, bebía mucho y un buen día se murió".

Nos quedamos descolocados y me puse muy triste, el dueño me pidió quedarse con las fotos como recuerdo y se las dí. Empecé a sentirme un poco culpable de no haberselas dado antes pero ya no tenía solución, él nunca las vería. Nos alejamos de allí y durante nuestra estancia en Delhi nunca entramos a desayunar allí...ni creo que lo haga en el futuro.

El italianito se llamaba "Tagur" y había emigrado, él sólo, de Varanasi a Delhi con tan sólo 10 años de edad. Llevaba 45 años trabajando de camarero en aquel bar. Murió con 55 años de edad.

Un cordial saludo para tí estés donde estés.

Gundi
शान्ति