Un safari a lomos de un camello es quizas la manera mas fascinante de poder imaginarse lo que fue el Rajasthan en la epoca de las grandes caravanas de mercaderes. Nosotros organizamos el nuestro de una manera un tanto personal, no nos interesaban las ruinas ni las distancias, solo queriamos cenar en medio de las dunas con un fuego de campamento y dormir al raso con las estrellas por techo en medio del desierto; al dia siguiente cogeriamos tres camellos y paseariamos entre las dunas.
Para todo ello contabamos con Babu, un simpatico hombre de 32 anios pero que aparentaba 42 y que ejemplifica un poco como son las gentes del Rajasthan, amables, simpaticos, sonrientes, serviciales, morenos, enjutos, bigotudos, trabajadores y orgullosos de su tierra, pero sobre todo, hospitalarios.
Babu nos recogio en un destartalado jeep Mahindra en Jaisalmer y nos llevo a la frontera del Thar a unos 40 nklm de la ciudad y unos 65 de la frontera con Pakistan. Visitamos dos pueblos por el camino, pobres, aridos y muy humildes, cargados de ninios medio salvajes a veces o encantadores las otras, parece que no tienen termino medio. Mas tarde continuamos ruta hasta el mismo desierto
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.Alli mis dos amigos y yo nos perdimos solos entre las dunas y los escarabajos del Thar para ver la puesta de sol, un sol por cierto precioso.
Al anochecer Babu nos llevo a una especie de alojamiento turistico cercano a las dunas, era algo espantoso, mas bien preparado para los grupos de turistas, con sus musicos, cocineros, camareros, cabanias, tiendas de camping...no era para nada lo que queriamos.
Sin enfadarnos se lo explicamos a Babu y el entre multiples sorrys, no probem y Okeis nos escucho. Le pedimos unas mantas, un fuego de campamento entre las dunas lejos del bullicio y algo de comida; Fue dicho y hecho poco despues nos estirabamos al calor del fuego y nos abrasabamos las gargantas con la comida picantilla de estos lares. Dormimos bajo las estrellas aplastados por unas mantas enormes, fue sencillamente genial.
A la maniana siguiente y despues de un desayuno a base de fruta, pan y te, 3 hermosos camellos 3, nos esperaban rumiando su comida y soltando vigorosas ventosidades.

Cabalgamos por entre las dunas y el paisaje desertico durante aproximadamente dos horas disfrutamos un monton y terminamos la jornada saboreando un te masala en el porche de la casa de Babu quien insistio en que probaramos un roti con salsa...aun nos pica la garganta.
Saludos
Gundi







